MIAMI.- Votantes latinos de un disputado distrito de Miami-Dade, Florida, contaron cómo llegan a las elecciones de medio mandato de noviembre, entre el respaldo y el desencanto con el presidente Donald Trump y sus reservas hacia los demócratas, especialmente frente al llamado «socialismo democrático».
«La política que él está usando por el momento me la tengo que tragar porque lo voté», dijo Jhon Papaleo, un jubilado argentino que fue marino mercante y que votó por el republicano en este segundo mandato.
«¿Y ahora qué salvación hay? Ninguna», lamenta Papaleo mientras camina por la Pequeña Habana. Agrega que en noviembre quiere un Congreso que «tenga también demócratas».
DISPUTA POR EL CONGRESO
Los demócratas buscan recuperar el control del Congreso en los comicios del 3 de noviembre, cuando se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado.
«Estamos sacando gente buena, trabajadora. Dividiendo la familia. ¿Cómo va a ser eso?», dijo el vendedor Jhonny Cardona, nacido en EE.UU., sobre las deportaciones.
Cardona reconoció que quiere votar por los «socialistas», porque los que gobiernan «no están haciendo su trabajo».
Precisó que votará por la «demócrata socialista» Angie Nixon para el Senado y que no respaldará a la congresista republicana María Elvira Salazar, que busca su reelección por el Distrito 27.
«María, perdón, tú estás en candela», dice el votante de ese distrito, que se perfila como uno de los más reñidos del país y que incluye a Pequeña Habana, Coral Gables, Miami Beach, Key Biscayne y partes de Hialeah.
Nixon se enfrenta a la senadora republicana Ashley Moody, quien ocupa desde 2025 el escaño de Marco Rubio, nombrado secretario de Estado, mientras Salazar compite con Eliott Rodríguez.
POR TRUMP, PERO CON REPAROS
El violinista cubano Enrique Cedeño contó que votó por el republicano «la primera vez y la segunda también», aunque le pide que acabe con la guerra con Irán.
«Tiene que quitar la guerra de allí, venir para acá y que bajen los precios», expresó al reclamar que el Gobierno se enfoque en los estadounidenses ante la carestía.
Otro votante, Kevin, quien prefirió no revelar su apellido, considera que Trump ha cambiado respecto a su primer mandato. «En el primer mandato siento que sí, en este no. Algo cambió», dice, al recordar que antes «hablaba más de paz».
El votante cree que en el gobierno del demócrata Joe Biden entró «mucha gente» que «no tenía que entrar». Reconoció, sin embargo, que si quienes llegan son trabajadores «beneficia al país».
DIVIDIDOS ANTE LA CORRIENTE SOCIALISTA
Cedeño, que votará por los republicanos en las dos cámaras, ve a los demócratas como «un atraso», y a la corriente socialista, peor: «Un desastre, los socialistas es un desastre. Yo soy cubano, me fui de Cuba por el comunismo».
Se refiere a candidatas como Nixon, quien, al igual que el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, pertenece a los Socialistas Democráticos de América (DSA).
La médica Nélida Cárdenas dijo que votará por los demócratas, pero desconfía de los socialistas: «Nunca, nunca cumplen su palabra. Cambia cada rato».
Para el bailarín Alfredo Pérez, quien no puede votar porque no tiene ciudadanía, Nixon sería su candidata por sus «otros ideales», aunque marca distancia de su afiliación socialista: «Eso no lo veo bien, no me gusta».
Pérez tiene en mente una sola razón si pudiera votar: «Que todos tengamos los mismos derechos».
«Creo que los cubanos, los haitianos y la gente de todos los orígenes son quienes construyeron Estados Unidos. Nosotros hacemos grande a Estados Unidos», dice en inglés Ayana Williams, trabajadora social, que no votará este año.
Joselyn Arroyo, ayudante en un preescolar, tiene claro que sí votará para representar a toda su familia, «que son inmigrantes».
Arroyo describe el miedo a los operativos migratorios del Gobierno Trump: «Por donde vivimos, los latinos ahora ya ni siquiera quieren ir a la tienda ni al colegio, hasta tienen miedo al hospital».





