En un contexto global marcado por el aumento de la desinformación sobre la vacunación y la consolidación del movimiento antivacunas en los Estados Unidos, la República Dominicana es de los pocos países de la región que ostenta una cobertura vacunal estable contra las enfermedades inmunoprevenibles.
Datos del Ministerio de Salud Pública (MSP) sostienen que solo en el año 2025 se aplicaron 2.4 millones de dosis de vacunas a nivel nacional, lo que fortaleció la protección inmunitaria de la población contra virus como el sarampión.
Contrario a lo que ocurre en los Estados Unidos, donde este año se han reportado más de 1,700 casos de esta enfermedad y al menos tres fallecimientos, el país se mantiene libre de transmisión autóctona desde el año 2001.
Este aumento exponencial del sarampión en una nación que a comienzos de los años 2000 registraba apenas 70 casos anuales se produce en un contexto en el que han cobrado mayor visibilidad los discursos antivacunas, como los de Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de ese país, quien desde hace años ha sido una figura vinculada a cuestionamientos sobre la vacunación.
Kennedy es un defensor de explorar alternativas más allá de los tratamientos farmacológicos tradicionales, una visión que ha generado controversia en la comunidad científica.




