El secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, responsabilizó este viernes a las políticas de ciudad santuario de Nueva York por el tiroteo en el que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hirió al dominicano Oscar Belgal, de 28 años.
Mullin afirmó que Belgal representaba una amenaza para la comunidad, debido a que tenía una orden de detención y se encontraba en libertad condicional. Sostuvo que las autoridades de Nueva York conocían su situación migratoria irregular y permitieron que permaneciera en libertad.
El funcionario también criticó al alcalde Zohran Mamdani, quien ha exigido el fin de las operaciones del ICE en la ciudad, y lo acusó de actuar por intereses políticos y de no cooperar con las autoridades federales.
Según Mullin, desde enero de 2025 hasta septiembre de 2026 solicitó la entrega de más de 14,000 detenidos, sin recibir respuesta de las autoridades locales.
ICE ALEGA QUE ACTUÓ EN DEFENSA PROPIA
Marcos Charles, representante de la división de Operaciones de Ejecución y Remoción del ICE, explicó que Belgal era el objetivo de una operación migratoria y que, supuestamente, embistió con su vehículo dos automóviles oficiales antes de dirigirse contra otros agentes.
De acuerdo con la versión federal, los funcionarios dispararon al considerar que sus vidas y las de otras personas estaban en peligro. Belgal recibió un impacto de bala en el cuello. Su hijo, de cinco años, viajaba en el asiento trasero y resultó ileso.
Los agentes no llevaban uniformes ni utilizaban vehículos identificados, una práctica cuestionada por las autoridades locales.
POLICÍA DIFUNDE IMÁGENES POSTERIORES AL TIROTEO
El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) difundió imágenes de las cámaras corporales que muestran a Belgal esposado y semiconsciente tras el incidente. Los agentes policiales lo trasladaron urgentemente a un hospital.
Sin embargo, las grabaciones no muestran el momento de los disparos ni permiten determinar qué ocurrió antes de que los agentes federales abrieran fuego.
El FBI y el DHS investigan el caso. Mullin confirmó que los agentes implicados llevaban cámaras corporales, cuyas grabaciones podrían contribuir a esclarecer los hechos.
Aunque el secretario defendió las operaciones migratorias, datos del propio DHS indican que las detenciones alcanzaron niveles récord durante tres meses consecutivos hasta agosto.





