Santiago. – La ocupación de aceras por parte de negocios informales, la colocación de cajas, barricas y conos en espacios públicos, así como el estacionamiento en lugares prohibidos, continúan complicando la movilidad urbana en Santiago. A pesar de contar con un Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible (PIMUS), la ciudad aún no ha logrado experimentar plenamente los beneficios de las soluciones proyectadas.
El PIMUS y su impacto en el transporte
El PIMUS contempla una inversión público-privada de US$603.3 millones y tiene como objetivo transformar el sistema de transporte de la ciudad mediante obras como el Monorriel y el Teleférico de Santiago. Estas iniciativas buscan reducir la circulación de aproximadamente 150 mil vehículos privados y más del 50 % de los vehículos de transporte público tradicional, como conchos y microbuses.
Problemas cotidianos de tránsito
A pesar de estos esfuerzos, muchos ciudadanos enfrentan problemas cotidianos de tránsito. El estacionamiento en doble fila y la falta de control sobre la ocupación irregular de espacios públicos son solo algunas de las dificultades que complican la movilidad.
Entorno del Cabral y Báez: un punto crítico
Uno de los puntos más críticos se encuentra en las vías cercanas al Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez. En la calle Pedro Francisco Bonó, principal acceso al área de emergencias del centro de salud, proliferan negocios improvisados que ocupan aceras y parte de la vía pública, dificultando tanto el tránsito vehicular como la movilidad peatonal.
Aunque en el pasado las autoridades implementaron medidas para reorganizar las rutas de transporte interurbano hacia Yásica, en Puerto Plata, y hacia Samaná, estas acciones han perdido efectividad con el tiempo, y muchas de las regulaciones han dejado de cumplirse.
Estacionamiento y venta informal
La situación se repite en el tramo comprendido entre las avenidas Sabana Larga y La Cuba, donde la estrechez de las vías contrasta con la práctica frecuente del estacionamiento en doble fila y la instalación de puestos informales de venta de alimentos, frutas y otros productos.
El especialista en planificación estratégica y desarrollo urbano, Reinaldo Peguero, explicó que el crecimiento urbano y vehicular de Santiago ha sido acelerado durante las últimas décadas. En 1998, el municipio contaba con aproximadamente 650 kilómetros lineales de vías, mientras que en 2026 la red vial supera los 2,800 kilómetros.
Asimismo, en 1999 circulaban alrededor de 44 mil automóviles en el municipio, mientras que actualmente el parque vehicular alcanza las 555,414 unidades. En el caso de las motocicletas, el crecimiento también ha sido significativo, pasando de unas 120 mil unidades registradas a finales del siglo pasado a 267,316 motocicletas en 2026.
Presión urbana por el crecimiento demográfico
Peguero señaló que el crecimiento demográfico ha ejercido una presión constante sobre la infraestructura urbana. En 2001, el municipio de Santiago contaba con una población estimada de 556,745 habitantes, mientras que para 2026 la cifra ronda los 802,617 residentes. Esto representa un incremento de 245,872 personas, equivalente a un crecimiento cercano al 45 %, según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022 y proyecciones demográficas posteriores.
Este crecimiento poblacional ha generado una demanda superior a las 63 mil soluciones habitacionales durante las últimas dos décadas, lo que equivale a unas 7,875 viviendas por año. Sin embargo, gran parte de este crecimiento urbano se ha producido sin una planificación integral que permita responder adecuadamente a las necesidades de movilidad, vivienda y servicios públicos.
Movilidad: un reto pendiente
Estudios realizados por el Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ayuntamiento de Santiago indican que entre 2010 y 2021, el parque vehicular de la provincia y del municipio creció más de un 100 %. Aunque proyectos como el Monorriel y el Teleférico representan una apuesta importante para mejorar la movilidad, expertos coinciden en que el éxito de estas iniciativas dependerá también del fortalecimiento de la gestión urbana, la regulación del uso de los espacios públicos y el cumplimiento de las normas de tránsito.





