Santiago, Rep. Dom. – Recientemente, se han hecho eco de denuncias sobre negocios de préstamos informales que operan al margen de la regulación financiera. Estos negocios han sido acusados de utilizar métodos de cobro violentos contra sus clientes, lo que ha generado conflictos y, en algunos casos, muertes en diferentes sectores de esta ciudad.
Según informaciones recabadas, estas estructuras identifican a sus potenciales clientes mediante levantamientos detallados de datos personales, que incluyen su lugar de trabajo, residencia, entorno familiar y actividad económica. Su público objetivo abarca desde trabajadores informales, como buhoneros y choferes del transporte público, hasta empleados con salarios mínimos, pequeños comerciantes y propietarios de colmados o salones de belleza.
Facilidad de acceso y altos intereses
El principal atractivo de estos negocios radica en la rapidez con la que entregan dinero, sin exigir los requisitos que suelen requerir las entidades financieras reguladas. Esto les permite aprovechar la necesidad económica de sectores vulnerables. Sin embargo, los préstamos implican costos elevados. Según testimonios recogidos, las tasas pueden alcanzar hasta un 20 % semanal sobre el monto prestado, lo que representa pagos sumamente onerosos para los deudores.
Intimidación y miedo en el sistema de cobro
Residentes de distintos barrios han manifestado que el sistema de cobro se basa en la intimidación y el miedo. Sin embargo, el temor a represalias ha limitado que muchas víctimas ofrezcan testimonios públicos, dificultando la comprensión de la magnitud del problema.
Testimonio de una presunta víctima
Un trabajador informal, conocido como “Beto”, residente en el sector Pekín, en la zona sur de Santiago, denunció haber sido amenazado por cobradores informales que operan en su comunidad. Según relató, en algunos casos, el dinero es colocado directamente en manos de las personas, incluso sin haberlo solicitado, para luego exigir pagos bajo condiciones estrictas.
Beto afirmó que los cobradores se desplazan en motocicletas, generalmente en parejas y armados, utilizando vestimenta oscura, capuchas o pasamontañas para evitar ser identificados. También aseguró haber escuchado de agresiones físicas contra deudores, utilizadas presuntamente como mecanismo de intimidación para forzar el pago.
Advertencias de abogados sobre redes ilegales
El abogado Juan Carlos Báez Peralta ha denunciado la existencia de redes de préstamos informales que operan fuera de la ley en sectores de Santiago, utilizando métodos irregulares para captar y cobrar dinero. Explicó que estos grupos imponen préstamos de manera arbitraria y luego exigen pagos con intereses elevados mediante presiones y prácticas coercitivas.
Señaló además la presencia de estructuras delictivas que, según indicó, operan en zonas como Pekín y otros sectores del sur de la ciudad, así como cobradores procedentes de otras provincias. El jurista exhortó al Ministerio Público a investigar estos casos y dar seguimiento a las denuncias de ciudadanos que acuden a la Fiscalía por presuntos abusos.
Relaciones civiles de préstamo y consecuencias
Por su parte, el abogado Carlos Villanueva explicó que, en esencia, estos casos se originan en relaciones civiles de préstamo entre particulares. Sin embargo, advirtió que muchas transacciones se realizan de forma irregular y fuera de los mecanismos legales. Villanueva sostuvo que los prestamistas se aprovechan tanto de la necesidad económica de las personas como de las barreras del sistema financiero formal, que dificulta el acceso al crédito para determinados sectores.
Como ejemplo de las consecuencias de esta problemática, mencionó el caso del abogado Santiago Reyes, quien, según afirmó, perdió la vida en medio de conflictos vinculados a este tipo de prácticas.
Falta de regulación y supervisión
El jurista atribuyó el crecimiento de los préstamos informales y sus prácticas abusivas a la falta de acción de las autoridades reguladoras y del sistema financiero. A su juicio, la ausencia de controles efectivos ha permitido que estas actividades se expandan en distintos sectores sin supervisión, generando situaciones de alto riesgo para la población.





