Santiago.– La Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN) planteó la necesidad de impulsar la profesionalización, institucionalización e innovación de las empresas familiares, procurando que estos procesos fortalezcan su capacidad de crecer y trascender sin perder los valores y la identidad que les dieron origen.
El planteamiento fue formulado durante el Segundo Simposio Internacional de Empresas Familiares “Trascender con Propósito”, organizado por AIREN y el Centro de Desarrollo de Empresas Familiares (CDEF), celebrado en el Auditorio de Ciencias de la Salud de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en Santiago.
El encuentro reunió a los expertos Carlos A. Rueda, de Brasil; Nelson Espinal Báez, de República Dominicana, y Andrew Portillo, de Estados Unidos, quienes abordaron, respectivamente, innovación y transformación digital; negociación y consensos; y patrimonio, gestión y legado.
Al pronunciar las palabras de apertura, Luis José Bonilla Bojos, presidente de AIREN, destacó la importancia de las empresas familiares dentro de la estructura productiva de la Región Norte. Explicó que la Encuesta de Caracterización del Sector Manufacturero de la Región Norte, realizada por AIREN con apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, reveló que prácticamente ocho de cada diez empresas participantes son familiares.
“El desafío de la empresa familiar no consiste en dejar de ser familiar para convertirse en profesional. Consiste en profesionalizarse, crecer y fortalecerse institucionalmente sin perder aquello que le ha dado identidad”, afirmó.
Indicó que preservar el legado que constituyen las empresas familiares no significa mantenerlas exactamente como siempre ha sido, pues crecer exige transformar la manera de gestionarla. En ese sentido, destacó la importancia de avanzar en gobernanza e institucionalización, estableciendo reglas claras, profesionalizando la gestión, incorporando talento y creando organizaciones capaces de sostener su crecimiento. “Una empresa familiar institucionalmente fuerte no disminuye el papel de la familia. Protege a la familia y protege a la empresa”, señaló.
El Segundo Simposio Internacional de Empresas Familiares contó con el respaldo de INFOTEP, Banreservas y la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Tecnología, consensos y legado
Durante su exposición sobre innovación y transformación digital, Carlos A. Rueda planteó que la incorporación de tecnología debe contribuir a preservar y fortalecer la empresa familiar, en lugar de representar una ruptura con su historia.
“La transformación digital en la empresa familiar no es una ruptura con el pasado, sino el escudo tecnológico definitivo para blindar su riqueza socioemocional y garantizar la trascendencia del legado por generaciones”, expresó Rueda. El especialista señaló además que el éxito de la Industria 4.0 no reside en adoptar tecnología indiscriminadamente, sino en ejercer un liderazgo adaptativo, automatizar con criterio y utilizar los datos para mejorar la toma de decisiones.
Por su parte, Nelson Espinal Báez, al abordar la negociación y construcción de consensos, puso énfasis en la dimensión humana de las empresas familiares y en la necesidad de aprender a procesar las diferencias.
“La verdadera negociación no ocurre en los documentos. Ocurre en el corazón de la familia”, afirmó. Espinal Báez sostuvo que en una empresa familiar la pregunta no debe limitarse a “¿cómo dividimos el patrimonio?”, sino incluir otra igualmente importante: “¿cómo evitamos dividir la familia?”.
El experto señaló que el desafío no consiste en pretender eliminar los conflictos, sino en desarrollar mecanismos para manejar las diferencias cuando aparezcan. “La negociación no debilita a la familia. La ausencia de negociación sí puede debilitarla”, expresó.
Mientras, Andrew Portillo, durante su exposición sobre patrimonio, gestión y legado, destacó que la continuidad de una empresa familiar requiere mucho más que transferir activos.
“El verdadero reto no es transferir riqueza. El verdadero reto es preparar a la próxima generación para administrarla con responsabilidad, propósito y visión de largo plazo”, sostuvo.
Portillo señaló que las familias empresarias deben combinar propósito compartido, estructuras de gobernanza, comunicación efectiva y preparación intencional de las nuevas generaciones. “Trascender no significa solamente transferir patrimonio. Significa desarrollar una familia capaz de liderar, adaptarse y tomar buenas decisiones generación tras generación”.
Crecer sin perder las raíces
Al concluir sus palabras, Bonilla sostuvo que la modernización de las empresas familiares debe ser compatible con la preservación de los valores que les dieron origen. “La confianza debe complementarse con reglas; la intuición, con información; la experiencia, con innovación; y el liderazgo personal, con institucionalidad”, expresó.
“El verdadero legado no consiste solamente en entregar una empresa a la siguiente generación. Consiste en entregar una empresa capaz de seguir creciendo más allá de quienes la construyeron”, afirmó, señalando que la aspiración debe ser pasar de empresas que simplemente transitan de una generación a otra a “empresas construidas para generaciones”.
Como parte del cierre del Simposio, Rueda, Espinal Báez y Portillo participaron conjuntamente en un panel, en el que respondieron diversas preguntas formuladas por el público presente y profundizaron en los desafíos que enfrentan las familias empresarias para innovar, construir consensos y asegurar la continuidad de sus organizaciones.




