DAMASCO. Más de 150 personas murieron el domingo en una serie de atentados espectaculares reivindicados por Estado Islámico (EI) en zonas sirias controladas por el régimen, mientras Estados Unidos y Rusia se esfuerzan por lograr un alto el fuego.
En la ciudad de Homs, la tercera de Siria, un atentado, el más sangriento de este tipo en el país desde 2011, dejó 59 muertos, según la Organización Siria de Derechos Humanos (OSDH). Y un doble atentado yihadista cerca de un santuario chiita al sur de Damasco causó 83 muertos según la agencia siria Sana y 96 según el OSDH.
El emisario de la ONU en Siria, Staffan de Mistura, “condena con fuerza” los atentados cometidos en Homs y cerca de Damasco, según un comunicado de su portavoz que señala que “EI se responsabilizó de estos actos terroristas”.
El Secretario de Estado John Kerry, que se entrevistó por teléfono con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, dijo el domingo en Ammán haber alcanzado “un acuerdo provisional en principio sobre los términos de un cese de las hostilidades, que podría entrar en vigor en los próximos días”.
La multiplicación de protagonistas, las divisiones internacionales y la fuerza creciente de EI y del Frente Al Nosra, rama local de Al Qaida, minaron los esfuerzos de cara a solventar el conflicto que en cerca de cinco años se ha cobrado más de 260.000 muertos y ha puesto en fuga a más de la mitad de la población.
Mensaje de desafío de EI
En Sayeda Zeinab, a 5 km al sur de Damasco, donde se encuentra un lugar venerado por los chiitas, 83 personas perecieron en los atentados, según a agencia oficial siria. El balance del OSDH, por su parte, fue de 96 muertos, entre ellos al menos 60 civiles. La oenegé también contabilizó 160 heridos.
“Es uno de los balances más graves desde el principio del conflicto”, declaró a la AFP Rami Abdel Rahmane, director del OSDH.
EI reivindicó el ataque, afirmó que dos kamikazes se hicieron estallar y amenazó con nuevos ataques.
Un reportero de la AFP contabilizó en la zona al menos 60 comercios destruidos y gran cantidad de vehículos calcinados. Los atentados se produjeron a 400 metros del mausoleo de Sayeda Zeinab, de las nietas del profeta Mahoma veneradas por los chiitas.
Unas horas antes, un doble atentado de EI con coches-bomba en un barrio alauita de Homs dejó 59 muertos y decenas de heridos, la mayoría civiles, según el OSDH.
Los alauitas son una comunidad surgida del chiismo a la que pertenece el presidente sirio Bashar Al Asad.
Según el director del OSDH, EI ha querido mandar un doble mensaje. “Primero para mostrar a la comunidad internacional que siguen teniendo fuerza a pesar de los bombardeos”, explicó a la AFP. Y aprovechando el debilitamiento de los rebeldes ante el ejército en el norte de Siria, “mostrar que son los únicos capaces de golpear al régimen en sus bastiones, a los chiitas y a los alauitas”.





