Estados Unidos ha iniciado comunicaciones secretas con el líder socialista Diosdado Cabello, mientras que funcionarios cercanos al presidente Nicolás Maduro intentan obtener garantías de que no sufrirán represalias si ceden a las crecientes demandas para que deje el poder, dijo un alto funcionario gubernamental estadounidense a The Associated Press.
Cabello, considerado el hombre más poderoso de Venezuela después de Maduro, se reunió el mes pasado en Caracas con una persona que está en contacto cercano con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, señaló el funcionario. Se está organizando una segunda reunión, pero aún no se ha llevado a cabo.
La AP no revelará el nombre del intermediario ni los detalles sobre el encuentro con Cabello por temores a que esa persona pudiera sufrir represalias. El funcionario estadounidense habló a condición de guardar el anonimato porque no está autorizado a declarar sobre los contactos, que aún son preliminares. Se desconoce si Maduro aprobó dichos contactos o no.
Cabello, de 56 años, ejerce mucho poder dentro de Venezuela, y su influencia en el gobierno y en las fuerzas de seguridad ha aumentado a medida que el poder de Maduro se ha debilitado. Pero las autoridades estadounidenses también han acusado a Cabello de estar detrás de enormes actos de corrupción, narcotráfico e incluso amenazas de muerte hacia un senador estadounidense en funciones.
El funcionario estadounidense dijo que bajo ninguna circunstancia Washington intenta promover a Cabello ni facilitar el camino para que sustituya a Maduro. Más bien, la meta del contacto es incrementar la presión sobre el régimen al contribuir con la lucha que Estados Unidos cree está ocurriendo tras bambalinas entre círculos de poder rivales dentro del partido gobernante.
Se están llevando a cabo contactos similares con otros altos funcionarios venezolanos, señaló el funcionario estadounidense, y la Casa Blanca está limitándose a escuchar qué se requeriría para que den la espalda a Maduro y respalden un plan de transición.
En una conferencia de prensa el lunes, Cabello no quiso hablar sobre ningún detalle de la reunión, y en un momento dado dijo que se trataba de una mentira, una manipulación. Pero también señaló que él ha estado dispuesto desde hace tiempo a hablar con quien sea, siempre y cuando cualquier conversación se lleve a cabo con la aprobación de Maduro.
Agregó que sólo se reuniría con los que dijo son los propietarios del circo, una aparente referencia a Estados Unidos.
“Pase lo que pase y en cualquier circunstancia, Nicolás Maduro y mi persona estaremos en la misma fila defendiendo la patria”, afirmó.
Un asesor de Cabello dijo que Estados Unidos ha estado realizando crecientes y desesperados intentos por contactarlo. El asesor rechazó la idea de que el dirigente socialista estuviera traicionando a Maduro de alguna forma, y dijo que Cabello sólo se reuniría con estadounidenses contando con el permiso del presidente y si ello contribuye a que Washington levante las sanciones a las que responsabiliza de dañar a la economía venezolana, la cual gira en gran medida en torno a la industria petrolera. El asesor habló a condición de guardar el anonimato porque carece de autorización para declarar públicamente sobre asuntos políticos.
Una persona al tanto del encuentro en julio dijo que Cabello parecía tener amplios conocimientos y llegó bien preparado a la reunión con el enviado respaldado por Estados Unidos, con una comprensión clara de los problemas políticos de Venezuela. La persona también habló a condición de guardar el anonimato porque no tenía autorización para declarar sobre el asunto.
A medida que la crisis de Venezuela se alarga, ha surgido un patrón predecible en el que Juan Guaidó, al que Estados Unidos y docenas de otros países reconocen como presidente legítimo de Venezuela, no ha logrado granjearse el respaldo de las fuerzas armadas y con ello ascender al poder. A la vez Maduro carece de fuerza suficiente para aprehender a su rival o rescatar la maltrecha economía en medio de sanciones estadounidenses cada vez más intensas. Este mes, Washington aplicó una nueva ronda de sanciones que incauta todos los activos del gobierno de Maduro en Estados Unidos y amenaza con penalizar a compañías de terceros países que continúen realizando negocios con él.
Las conversaciones patrocinadas por Noruega entre la oposición y el gobierno han avanzado lentamente y fueron suspendidas este mes por Maduro, que acusó a Guaidó de celebrar el “bloqueo brutal” de Estados Unidos. Ni Cabello, ni las fuerzas armadas venezolanas ni la Casa Blanca están participando en esas conversaciones.
A fin de salir del estancamiento, algunos conspiradores pretenden que Estados Unidos conciba un plan que proteja de un eventual enjuiciamiento a los miembros del gobierno que le den la espalda a Maduro. Washington ha reiterado que ofrecería alivio de sanciones a altos miembros del gobierno socialista si toman “medidas concretas y significativas” para poner fin al régimen de Maduro. En mayo pasado, levantó rápidamente las penalizaciones al exjefe de espionaje de Maduro, el general Manuel Cristopher Figuera, después de que desertó durante un fallido levantamiento militar.
Como jefe de la Asamblea Nacional Constituyente, Cabello tiene la autoridad para destituir a Maduro, un cargo que podría ser útil en cualquier transición negociada. Pero hasta el momento ha dirigido a la institución, a la que Estados Unidos considera ilegítima, como una herramienta para frenar automáticamente las iniciativas del Congreso de mayoría opositora, y sin dar muestra de una posible deserción.