Cuenta la leyenda que el Jueves Santo salió un grupo de duendes para darle voz a las playas y defender su existencia tocando el corazón de cada dominicano con mensajes en defensa de la vida del Pez Loro, una especie que con sus dientes y la forma en que se alimenta produce esa arenilla blanca que contribuye a producir esa arena blanca que posiciona nuestras playas entre las mejores del mundo. Y poco a poco se fue haciendo el milagro.
60 playas dominicanas localizadas en 4 zonas geográficas del territorio nacional fueron intervenidas por un equipo de artistas plásticos con mensajes que perseguían sensibilizar a los ciudadanos sobre la necesidad de proteger esta especie en peligro de extinción.