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Municipios verdes para el desarrollo sostenible (Un modelo colombiano para el mundo)
Publicado por lanacionaldia el 10th Mayo 2017
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Uno de los mayores indicadores del logro social resulta de interpretar y analizar las acciones, que emprende el ser humano, en favor de la conservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible.  Se dice que los árboles y arbustos son los pulmones de los pueblos, las ciudades y los países, en general, expresión que fija en nuestras conciencias la idea de que no somos independientes, sino que estamos interrelacionados.  A partir de esta idea, amigos lectores, me propongo hacerles un comentario racional para valorar la vida y el entorno que nos rodea, y una exposición de lo que observamos, y vivimos, muy complacida y emocionantemente.

Voy a hablarles acerca de la  experiencia colombiana con la Campaña de Municipios Verdes, iniciada allá por el año 1985, a través del Instituto de Recursos Naturales, que trajo como consecuencia las reformas de descentralización municipal, lo cual quiere decir que cada localidad podía manejar y resolver sus propios problemas ecológicos básicos;  para ello se decide mediante acuerdo consensuado con los municipios, destinar el 1% del presupuesto municipal de cada localidad, a la defensa de sus recursos naturales,  el desarrollo de proyectos ambientales, y conformación de un Cabildo Verde, nombre con el que se identifica a un grupo ecológico local, compuesto por ecologistas, líderes comunales, campesinos, educadores, estudiantes y, en general, toda la comunidad organizada, preocupados por el medio ambiente.

Ya para el 1998 se habían conformado en todo el país colombiano, unos 180 Cabildos Verdes con objetivos muy bien definidos y especificados, todos encaminados a la defensa de los recursos naturales para lograr el desarrollo sostenible de sus municipios.

En la actualidad, sobrepasan los 200 municipios los que ostentan el título de Municipio Verde, gracias a que desde 1991 lograron asociarse en una organización ambientalista denominada, “Asociación Nacional de Municipios Verdes de Colombia”, la cual ha luchado por mantener vivo este programa, a través de encuentros, en diferentes regiones del país, para intercambiar nuevas experiencias y multiplicarlas hacia otros lugares.

Pudimos constatar, personalmente, la operatividad de “los Cabildos Verdes”, los que, a través de su gran integración, han conseguido convocar y reunir a los líderes ambientalistas más sobresalientes del país colombiano; logrando muchos de ellos, por sus resultados en los trabajos realizados, alcanzar destacados reconocimientos, no solamente, a nivel nacional sino, también, internacional.

Veamos dos ejemplos.  Primero el caso del Municipio de Marsella, población perteneciente al Departamento de Risaralda, donde a causa de la bonanza cafetalera de esta región andina, se extendió intensamente por toda el área, el monocultivo del café, lo que causó el arrasamiento de algunos de los bosques del entorno nativo y, como consecuencia, el agotamiento de sus aguas.   Entonces, la comunidad, inició la tarea de recuperación ambiental, a través de un proceso que cuenta entre sus logros la creación de un Jardín Botánico para la educación ambiental; la compra de grandes extensiones de bosques para ser utilizados como protectores de la zona de reservas de la quebrada que surte el acueducto; la organización de la Oficina de Recursos Naturales; la creación del Museo de la Cauchera para defender sus aves endémicas; la construcción del Parque de la Ciencia y la Tecnología; y el reconocimiento de “El bosque de Don Manuel”, resultado de la labor de un hombre comprometido con la vida, quien por más de 60 años sembró un árbol, cada día, por ello don Manuel Salazar obtuvo el Premio Global 500 de Ecología, que otorga la Organización de las Naciones Unidas-ONU.

El otro ejemplo, es el del Municipio Verde de Jericó, perteneciente al Departamento de Antioquia-Colombia; donde surge el Estatuto Municipal del Medio Ambiente, concebido de forma tal que busca que la vida, en toda su expresión, tenga una digna oportunidad de desarrollarse en esta tierra, lo cual conlleva a la defensa de todos los componentes ambientales como son:  el agua, la fauna, la flora, el aire y el suelo; el control de la contaminación visual, el ruido, los sonidos, y el espacio público.

Con este Estatuto, concebido por el Municipio de Jericó, se logró la protección de sus aguas, la separación de la basura y el reciclaje de las mismas; la defensa de su patrimonio arquitectónico, de su entorno físico-espacial y el paisajismo; la prohibición de la caza, las corridas de toros, las peleas de gallo, el encierro de aves en jaulas y, en general, todos los malos tratos contra la dignidad de los animales, permitiéndose, únicamente, la pesca y la caza deportivas, controladas, fuera de las épocas de reproducción de las especies.

Hoy, da gusto observar los logros alcanzados por el empleo de este Estatuto Municipal del Medio Ambiente.  Ver cómo se ha recuperado el poder local, no solamente en este municipio de Jericó, sino también en todos los pueblos del Departamento de Antioquia.

Hemos querido exponer las fortalezas de estos casos medioambientales colombianos que hemos conocido, como una forma de motivar a los regentes de todos nuestros municipios, sus alcaldes, comenzando con nuestro amigo Abel Martínez, persona que conocemos desde siempre y que sabemos de su gran preocupación, su empeño y esfuerzo  por darle a este Municipio de Santiago un mejor futuro, a través de su trabajo de adecentamiento, su embellecimiento, su saneamiento y la protección  a su entorno; enalteciendo la dignidad de las personas que en ella residen o la visitan, para devolverles a los santiagueros el orgullo de decir que Santiago es Santiago.  Estas acciones las ejecuta sin importarle las voces de contrarios que buscan pescar en río revuelto, desmeritando su trabajo, sin querer reconocer la valentía y el coraje mostrada por un ciudadano como Abel Martínez, al tener que enfrentar y detener el daño que, unos pocos, han estado causando a esta ciudad, a su medio ambiente, y a la dignidad y el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar de los espacios de este pueblo.

De igual forma, queremos motivar a otro gran amigo, a Francisco Domínguez Brito, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, persona capaz y responsable; con la valentía y la sabiduría que lo caracterizan y que con sus hechos, al igual que Abel, muestra su preocupación por el bienestar de esta ciudad y del país, en general; a que como personas y máximas autoridades, a través del desempeño de sus cargos, ponga en práctica lo aquí planteado, junto a mi persona, UTESA, el Periódico La Información, y Radio Visión Educativa “RVE”, y toda persona y organización preocupada por el Medio Ambiente y la vida, presente y futura, de nuestro país.

En el caso de UTESA, esta institución tiene una historia, que refleja su preocupación por el medio ambiente ya que, en el 1995, publicó el libro “Educación para el Medio Ambiente”, fue la primera universidad dominicana en incluir en los pensum de todas carreras, impartidas en ella, la asignatura que lleva ese mismo nombre.  Además, en el año 2005, crea la Maestría en Medio Ambiente, con doble titulación, resultado de un acuerdo internacional con la Universidad de Huelva-España y el Programa Europeo de Ayuda a Universidades miembros de la AUIP, Asociación Iberoamericana de Universidad de Postgrado.  De UTESA han egresado, a la fecha, más de 66,184 profesionales que cursaron la materia de “Educación para el Medio Ambiente”, en el estudio de sus carreras, y 149 de maestrandos, especializados en Gestión Ambiental, a los cuales podríamos convocar para desarrollar estas ideas y casos expuestos.

El objetivo de nuestro planteamiento es motivar el análisis de los Municipios Verdes de Colombia y, en base a estas experiencias, realizar un plan, adaptado a las necesidades dominicanas,  que permita la participación pública y comunitaria, en los programas de conservación y protección de los recursos naturales y el embellecimiento-desarrabalización de nuestros municipios, mediante actividades enfocadas, principalmente: en  la educación ambiental; Iniciar programas de reciclaje para  la adecuada disposición de la basura para no seguir arrojándola a cielo abierto, a los ríos y cañadas.  Programas para la protección de las microcuencas, en coordinación con las autoridades medioambientales que tienen que ver en mucho con el tratamiento de aguas y desechos residuales, consistentes en cuidar, especialmente, las zonas donde se toma de los ríos para alimentar los acueductos locales.  Así también, la declaración, por localidades, de zonas para la reserva de bosques, y parques para la protección de la flora y la fauna, y demás riquezas ecológicas.

En estos momentos existe una gran preocupación por parte de nuestro gobierno, reflejada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de muchas organizaciones privadas y personas civiles, debido a las grandes tragedias ambientales ocurridas en nuestro país, es por esto que pretendemos que esta experiencia colombiana y las ideas aquí expuestas, conduzcan a la creación de modelos de trabajo que den como resultado una cosecha verde en todos los pueblos del país.  Recordemos la enseñanza ecológica que dice: “Esta tierra es para todos:  algunos que han muerto, otros que estamos viviendo, pero también, para la mayoría que aún no ha nacido”, por tanto, resumimos, finalmente, estas inquietudes en las siguientes ideas:

•    La contaminación de los espacios y de los ríos, causa la muerte.  No dejemos que esto siga sucediendo.  Imitemos las buenas experiencias.
•    El hombre puede transformar la naturaleza para bien de los seres que habitan en ella, no esperemos que se haga mañana; ya que puede ser tarde, porque muchas vidas podrían perderse.
•    La prevención nos permite evitar o disminuir la gravedad de los desastres.
•    En este caso, las consecuencias del silencio y el no hacer, podrían considerarse igual a los artículos raros y caros, cuyo costo es tan elevado que no podría pagarse con dinero.