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Los Tecnoecosistemas Urbano-Industriales
Posted by lanacionaldia on 6th septiembre 2017
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“Puede ser que los déficit económicos dominen los encabezados de los diarios; pero los déficit ecológicos dominarán nuestro futuro.”  Lester Brown

La nueva ecología es una ciencia que, cada día, permite profundizar más en el estudio del concepto holístico, en toda su dimensión; tanto de las partes como de los totales.  Es muy conocido, y reconocido, el principio que dice “el todo es mayor que la suma de las partes”, el cual tiende a ser pasado por alto por la ciencia y la tecnología modernas, que ponen en relieve el estudio detallado de unidades, cada vez más pequeñas, llamado “Reduccionismo”;  basado en la premisa de que la especialización es el camino para abordar los temas complejos.  Sobre estas ideas he expuesto, con anterioridad, en los textos sobre metodología, aplicada a los procesos técnico-científicos, como fórmula para llegar a conocer y desarrollar, planes, programas, proyectos y presupuestos para el logro de objetivos.  Es por esto que para comprender y administrar de manera adecuada y suficiente, no basta con tan sólo, por ejemplo, tener amplios conocimientos acerca de los árboles, sino que, también, es necesario que sepamos acerca de las características únicas del bosque en que están plantados estos árboles y el funcionamiento integral de su entorno.

Los Tecnoecosistemas son islas pequeñas, pero muy energéticas, desarrolladas en un fondo de paisajes naturales y agrícolas, los cuales han sido bautizados como “ambientes fabricados parásitos de la biósfera”.  Obviamente, esto no significa que se quieran minimizar ni menospreciar; ya que, si somos realistas, estas ciudades, suburbios y desarrollos industriales, son muy  parecidos a los distritos metropolitanos.  Estos Tecnoecosistemas, aunque poseen diferentes características y entran en contradicción conceptual con las históricas ciudades, planificadas o planeadas a la antigua, como, por ejemplo, las ciudades desarrolladas en la Edad Media en la antigua Grecia, son considerados como el logro y resultado cumbre de una gran planificación y una previsión futurista  de la modernidad.  Tal es el caso de la creación de la ciudad de Brasilia, en medio de la selva, la que, al momento de su surgimiento, por la falta de una población humana significativa, se encontraba aislada de los ambientes poblacionales, por lo que no recibía la fuerza de los mercados económicos, de los poderes políticos, los poderes empresariales, las fuerzas urbanísticas, educativas, tecnológicas, científicas, ni la influencia de las infraestructuras viales y de desarrollo del resto de Brasil.  Así, también, la infraestructura de ciudades como New York y Los Ángeles en los Estados Unidos, Tokio en Japón, Shanghái y Pekín en China, etc. y otras grandes metrópolis de la actualidad, son ejemplos de  modernidad que inspiran toda la admiración y respeto físico-espacial.

Hoy, estamos visionando las ciudades del futuro, como las presenta el Mundo Mágico de Disney.  Muchos opinan que son una utopía tecnológica, donde todo el mundo se considera que es rico o pudiente y vive en completa comodidad; con tiempo de sobra para pasear, jugar y disfrutar a plenitud del buen gusto.   Pero, a pesar de estas creencias, hoy, también nos enfrentamos con que muchas ciudades grandes presentan un crecimiento desordenado, que las conduce a su declive, principalmente, originado por la gran cantidad de personas que emigran a estas, en busca de mejores condiciones de vida, especialmente, en el aspecto económico.

El crecimiento de estas últimas ciudades es acelerado; en Latinoamérica, tenemos ciudades como la Metropolitana de México o la de Sao Paolo en Brasil, que poseen  una población de 30 millones de personas, mucho mayor que otras ciudades del mundo, más desarrolladas e industrializadas.  Un estudio sobre el futuro de las poblaciones predice que el 80% de la población mundial, en los próximos años será urbana, pero que dentro de 50 años más se ira convirtiendo en rural, cambio que se producirá, en la misma proporción y circunstancias, de los problemas que habíamos comentado con anterioridad.

Estos excesos poblacionales y su aceleración; así como los problemas que de estos se derivan, son estudiados por la Equística, que es la ciencia que estudia el establecimiento de las poblaciones humanas; así como el deterioro de las grandes ciudades.  Esta pone en relieve los problemas internos que surgen en estas, como son la decadencia de la infraestructura, el crimen, la falta de planificación vial, el hacinamiento poblacional, el deterioro de los servicios básicos, y la insalubridad por la acumulación y uso excesivo de bienes y productos, manejados con energía fósil.

Vista esta realidad, cuando se habla de la preparación de las ciudades del futuro, se dice que estas tendrán que adaptarse al tecnoecosistema urbano-industrial y contemplar una mayor integración a la ecología del paisaje, en vez de adaptarse estos  a ella, como ha venido sucediendo hasta ahora.  Este planteamiento y planificación se desarrolla bajo el concepto de la regeneración urbana y rural, a través de la maximización de los contactos potenciales, con la minimización del esfuerzo para el logro del contacto y optimización del espacio protector, la facilitación de las relaciones entre el hombre y el paisaje, y la organización interactiva de los subsistemas urbanos.

Se dice que una de las paradojas de las fuerzas equísticas radica en su dependencia, cada vez más alta, de los instintos, para reconocer las ciudades con los sistemas de soporte de vida derivados de la tierra, porque, como se ha señalado anteriormente, las ciudades como Santo Domingo y Santiago sólo podrán prosperar si su población humana se mantiene saludable, educada y con cultura de civismo, y a la vez, tomando en cuenta, las experiencias de las ciudades muy pobladas y contaminadas de las que habíamos hablado.

En consecuencia, todo lo que crezca con rapidez y desordenadamente, sin planes ni controles y sin considerar el soporte requerido, sobrepasará la infraestructura creada para mantener y sostener su crecimiento; de manera que se experimentarán  ciclos de auge y de declive. Lo deseemos o no, nosotros, individuos con voluntad propia, y como sociedad, debemos comprometernos en lograr una planificación urbana más seria, y sin buscar beneficios personales o grupales; y, principalmente, aprendiendo y respetando la ecología, para obtener los recursos necesarios para afrontar las situaciones negativas derivadas del tecnoecosistema urbano-industrial.

Como la tecnología, cada día, trae una innovación, por el conjunto de conocimientos e ideas, de técnicas propias de su aplicación, de instrumentos y  de procedimientos, por sus recursos económicos y organizacionales y por el fácil acceso a todos los recursos humanos especializados, indiscutiblemente, ejerce una gran influencia; lógicamente, en unas áreas más que en otras, como son los sectores industrial y urbano, que producen bienes y servicios para el beneficio de toda la humanidad y no de intereses particulares, como sucede, hoy en día, en gran parte del mundo.

Pero, además, cuando hablamos de los tecnoecosistema, el uso de la tecnología conlleva a maximizar el poder sobre el dominio territorial, marino y espacial; causando a la ecología graves problemas donde, más temprano que tarde, recibiremos sus influencias, muchas veces incontrolables; por lo cual, se producirá una destrucción, especialmente, medioambiental, causándose un problema urbano, donde la muerte, humana y ecológica, será la mayor de sus consecuencias.  Lo mismo pasa con la producción industrial,  sobre todo la de productos químicos y las industrias bélicas, donde la biogeografía y, en especial, los vegetales y animales, son los más perjudicados. En consecuencia, tanto local como continentalmente, en fin, en el mundo en general, se sufren grandes transformaciones, a consecuencia de la forma en que se está procediendo, que están causando males que pueden destruir el mundo entero.

De ahí se dice que el bioindicador es un ser vivo que puede ser utilizado, para poner en evidencia las fortalezas de sus propiedades y su alcance con relación al medio o su entorno.

Es por ello que los procesos de integración mundial son tan importantes, y más hoy en día, pues, ahí se constituyen las herramientas indispensables para conocer y desactivar las tensiones políticas-poder-estrategias que se traducen en conflictos transnacionales, como vemos está ocurriendo entre Estados Unidos, Corea del Norte, Rusia, China, Japón y en los países árabes, donde los conflictos han sido tan característicos que sus impactos son apenas enunciativos, creándose con estos una suerte de pruebas, ensayos, experimentos, exámenes con el fin de determinar las cualidades, calidades y efectos que demuestren sus competencias y poder; produciéndose, a la vez, informaciones y datos reveladores, los cuales, para la gran parte del mundo, reflejan problemas sociales y medioambientales (tecnoecosistemas), relacionados con la forma de  articular las categorías y los conceptos que le integran, con el fin de cambiar el proceso social-humano afectado por los daños a la biogeografía mundial.

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